domingo, 14 de noviembre de 2010

Diferentes Planos de Existencia. ELFOS


“… en verdad os digo que el que no recibiere el Reino de Dios como niño, no entrará en él “
Mateo ( cap. X, vs. 13 a 16 ).


Hasta hace un tiempo, teníamos la idea de que el Cosmos era algo casi estático, hermosamente dibujado en los cielos. Ahora sabemos que no solo es dinámico, Sino que se expande continuamente, de manera que, cada vez será más inmenso. En este Cosmos misterioso hay diferentes planos de existencia que responden a diversas a diversas frecuencias; cohabitan sin interponerse. Están todos ordenados armónicamente por la Mente Divina y responden a la ley de las jerarquías celestiales. Es decir, existen diferentes maneras de vida en diferentes planos de existencia, sin que interfieran unos con otros. Así vemos que estamos nosotros, los seres humanos, los seres de los diferentes reinos: animal, vegetal y mineral, los seres angélicos, los perturbados, los que consideramos “muertos” y una gama infinita de seres que coexisten con nosotros en tiempo y espacio. Estamos todos en diferentes ondas de vibración y, por eso, no nos encontramos continuamente con ellos. El encuentro es posible sólo cuando cambiamos nuestra frecuencia y nos sintonizamos con los otros. Fuera de este hecho, podemos pasar toda una vida sin siquiera enterarnos de que estos seres existen. Creo que son medidas muy sabias para no entrar en contacto con fuerzas que no conocemos y que podrían confundirnos. El encuentro es permitido, desde el Mundo Espiritual, únicamente cunado las dos partes están preparadas para este trascendental acto.
Resumiendo, existen en el Cosmos, variados y complicados planos de vibraciones donde habitan diferentes seres pertenecientes a distintas categorías de vida que se conectan entre sí.
La idea del Cosmos es un concepto tan amplio y difícil que nos cuesta entender su significado, desde el punto de vista humano. Diríamos que es demasiado inmenso para que nuestras mentes puedan captar su mágico significado.
La ciencia moderna – sobre todo la física cuántica- nos demuestra que el Cosmos es diferente a aquel que teníamos en nuestros archivos mentales, hasta hace pocos años. Cada vez sabemos un poco más del misterioso mundo en el cual vivimos y cada día nos asombramos más de la infinita gama de vibraciones en la cual estaos inmersos, sin darnos cuenta o descorrer el velo de Isis y a descubrir los misterios de la Creación, que continúa sin cesar en la expansión de la vida divina.
Nuestros conceptos acerca de la existencia cósmica se modifican diariamente, en especial en lo ue se relaciona a tiempo y espacio como nueva unidad de entendimiento y existencia. Una manera nueva de ver la realidad que nos envuelve.
La ciencia nos demuestra cómo los postulados de los más antiguos místicos orientales, según los cuales el hombre se integra con el Universo y con otros seres, fuera de lo que consideramos la realidad, es un hecho cotidiano y natural. La ciencia viene a probar que la realidad mística del hombre es un hecho real.
En la teoría de la relatividad no existe un tiempo absoluto único, sino que cada individuo posee su propia medida personal del tiempo, medida que depende de dónde está y de cómo se mueve.
El espacio y el tiempo no sólo afectan sino que también son afectados por todo aquello que sucede en el Universo. Una prueba más de la necesidad de interconectarnos con todos los planos de existencia.
La teoría cuántica introdujo el concepto de participación y vino a incluir la necesidad de la conciencia humana en la descripción del Universo. Esta moderna teoría ve el Universo como una gigantesca tela de araña de relaciones físicas y mentales interconectadas, cuyas partes solamente pueden ser definidas a través de las vinculaciones con el todo.
Por ser tan complicado y difícil de conocer para nuestras limitadas mentes humanas, la idea de una Universo con curvas y tiempos combinados, además de infinidad de vibraciones que corresponden a diferentes niveles de existencia, en este pequeño libro, nos vamos a dedicar exclusivamente a los niveles de existencia del planeta Tierra y las energías que tiene que ver con él y sus habitantes. Creo que ya esto alcanza para ejercitar nuestras mentes y nuestros corazones.
En tal enorme gama de planos de existencia o niveles de vibración, sabemos que la Tierra es un planeta de transición y se encuentra, por lo tanto, en el medio de una escala evolutiva de mundos cósmicos, tanto físicos como espirituales.
Existen infinitos mundos, algunos muy evolucionados respecto del nivel de la Tierra y otros, aún mucho más atrasados que nuestro planeta.
Los llamados planetas superiores son “lugares” (por denominarlos de alguna manera) donde el hombre ha alcanzado niveles de vida espiritual muy evolucionados, a punto tal que se los considera semejantes a los ángeles. Son almas que están en una vibración superior a la conciencia en este planeta. Alcanzaron un nivel de superación espiritual muy alto y viven de acuerdo con este patrón energético.
Pueden, por ejemplo, deslizarse sin necesidad de cuerpo físico, por lo menos como lo conocemos aquí, pueden entenderse sin usar la palabra hablada –ya que sus mentes son sumamente evolucionadas y comprenden el lenguaje de las ondas psíquicas-; son capaces de entender el amor como base de todo conocimiento y hacer de sus vidas un eterno acto de servicio al prójimo, a sí mismos y a Dios.


Además, todo tipo de poder psíquico, de los que llamamos paranormales, es para ellos algo totalmente natural y forma parte de su propia identidad.
La magia como elemento transformador y regenerador es usada con naturalidad y sin secretos, con fines de curación, superación y elevación.
Son seres que vibran en ondas muy cercanas a las esferas celestiales, donde habitan los ángeles y guías espirituales. Diríamos que están en planos más altos o superiores de vibración, con frecuencias leves, sutiles y armónicas.
Dentro de estos mundos superiores, encontramos una enorme variedad de planos existenciales. Hay mundos de seres muy elevados, que tienen diferentes características. Se distinguen por las actitudes y aptitudes que desarrollan en cada uno de ellos.
Suponemos que todos son necesarios para legar a la evolución final, o sea, el encuentro del alma con el Dios Creador.
Como dijimos que la Tierra es un planeta de transición, además de estos planetas superiores-de los cuales hay una infinidad de niveles con características propias-existen, naturalmente, otros por debajo del nuestro. Son los llamados planetas inferiores o primitivos. La Tierra fue alguna vez un planeta primitivo, como estos a los que nos referimos. Ahora se encuentra en un término medio, entre los mundos superiores y los inferiores, siguiendo su camino evolutivo. Estamos luchando por elevar el tenor de vibración de nuestro mundo, pero esto no será posible hasta que desterremos de aquí los sentimientos negativos del odio, la intolerancia, el egoísmo, la avaricia, el poder y el abuso del dinero. De cualquier manera, debemos seguir luchando para elevar la vibración del planeta Tierra porque es nuestra casa cósmica y le debemos una depuración. Tal vez, algún día lleguemos a construir ese mundo mejor que tanto deseamos. Necesitaremos mucho coraje y fuerza de voluntad.
Para comprender a los mundos espiritualmente primitivos-situados por debajo de la Tierra- basta pensar en las primeras épocas del planeta, cuando los llamados hombres caminaban en cuatro patas y eran parecidos a los simios, previamente a que se pararan en dos patas y empezaran a pensar, antes de que la llama divina los despertara de su animalidad, como explicó Teilhard de Chardin. Estos hombres de los primeros tiempos no tenían sentimientos, no podían o no sabían ni llorar ni reír. Recordemos que tanto la risa como el llanto, son síntomas de evolución mental y emocional. Los animales no pueden llorar ni reir. No conocían el afecto ni el pensamiento elaborado. No reconocían a sus parejas como tales, siendo el acoplamiento un simple acto animal e instintivo. Todo atisbo de sentimiento o emoción era ignorado por ellos. En realidad, no tenían la capacidad de sentir y ese era el problema principal.



Vivían en cuevas y se alimentaban con raíces y plantas. Era impensable la idea de hogar, de familia y de grupo, No conocían el fuego ni comían carne. No podían organizarse porque no eran organizados interiormente.
Su cerebro y su corazón no estaban preparados, todavía, para el conocimientos del amor, el perdón y el desapego. No habían empezado el camino del movimiento espiritual interior.
Tenían miedo del medio ambiente y de los otros hombres. La naturaleza, con todo su esplendor, los atemorizaba y cualquier hecho fuera de lo normal era considerado peligroso y mágico, o sea, fuera de su área de conocimiento. Tampoco conocían el lenguaje. Sólo se comunicaban con gestos o gritos guturales. La formación de frases es un síntoma de evolución mental. Recordemos que los seres discapacitados mentales no pueden organizar sus pensamientos en frases. El acto de traducir un pensamiento en palabras representa todo un proceso de abstracción muy complejo, que requiere madurez previa. Su cerebro no tenía aún la capacidad necesaria para hacerlo.
Así son los planetas de vibraciones inferiores donde el ser humano todavía no alcanzó un grado mínimo de espiritualidad y no sabe o no puede reconocerse como Hijo de Dios. Son lugares donde el hombre está aún muy animalizado, carente de afecto, de lenguaje propio, de organización social y mental. Estamos en los primeros pasos de la evolución humana, como la conocemos hoy.
Visualizamos así, un mundo cósmico lleno de vibraciones diferentes que corresponden a diferentes estados de existencia; todos coexistentes en tiempo y espacio. Unos son superiores al hombre actual. En ellos, moran seres elevados, como ser ángeles, arcángeles, mentores, guías espirituales, espíritus curadores, arquitectos del cosmos, organizadores del planeta y del Universo, guardianes de los templos sagrados, protectores de los humanos ( encarnados y desencarnados) y custodios de los bienes del alma.
Otros niveles de existencia son inferiores al hombre y están poblados por espíritus perturbados, de poca luz, sufrientes, incapaces de amar y dedicados a intentar destruir la obra del Creador. Son seres muy infelices que pretenden extender su infelicidad a otros seres. Son almas perdidas en la oscuridad que ocasiona la ignorancia de las leyes divinas. Almas que cultivan el mal por desconocer el bien; las figuras amedrentadoras del “Infierno del Dante” o del “Fausto” de Goethe.
De todos estos diferentes y variados niveles de existencia que cohabitan, en tiempo y espacio, con nosotros, hemos oído hablar mucho. Especialmente de los ángeles, en los últimos tiempos. Se trata de maravillosos seres espirituales que están en continuo contacto con otros ángeles pequeñitos que trabajan sin cesar para mantener vivo el planeta y todo lo existente en él: los Elementales.

En el otro capítulo, vamos a hablar más acerca de ellos, pero quiero decir solo unas palabras.
Estos seres vibran en una frecuencia muy cercan a la Tierra, se ocupan básicamente de cuidar y proteger la vida dentro de los cuatro elementos del planeta-tierra, agua, aire y fuego- y coexisten con nosotros, en otro plano de vibraciones.
A cada uno de estos elementos le corresponden seres bien definidos, de los cuales tenemos un vago recuerdo en nuestras mentes, allá en nuestra infancia. Son los gnomos, duendes, hadas, sirenas, ondinas, nereidas, infas, salamandras, silfos, elfos, etc.
Cuando pensamos en ángeles se nos viene a la mente un sin fin de imágenes de estos seres elevados, pero cuando pensamos en los Elementales, nos queda un vacío que sólo puede ser cubierto por algunos perdidos recuerdos de cuentos infantiles, escuchados hace muchos años, allá en nuestra lejana niñez.
Los Elementales, al igual que los Angeles, habitan un plano existencial o vibracional, diferente pero real, coexistente con el nuestro.
Así como nos podemos conectar con los Angeles mediante oraciones o mentalizaciones, también lo podemos hacer con estos seres casi olvidados y que están presentes en nuestras vidas, diariamente.
Es de estos seres angelicales básicos, los Elementales, de quienes quiero hablarles en este pequeño libro.
La mente moderna, acostumbrada a pensar en cosas prácticas y concretas, parece ahora sorprendida ante la idea de tengan existenciasreal estos seres de los cuentos de hadas.
Nuestros antiguos conceptos sobre el mundo y la vida están cambiando permanentemente, gracias a posdescubrimientos de la ciencia, que cada día se acercan más a los conocimientos místicos y esotéricos de los grandes iniciados de la antigüedad. Conceptos y conocimientos que están cada vez más vigentes en nuestras vidas.
Veamos por ejemplo el concepto de tiempo y espacio.
Estas ideas nos sirven tan sólo para ubicarnos en nuestra vida cotidiana, porque desde la realidad científica dichos conceptos dependen, únicamente, de estados particulares de conciencia.
En otras palabras, no significan nada si no están conectados con un momento especial de nuestras vidas. Un hecho ocurrido en un tiempo determinado, en momento determinado y por un observador determinado.
Cambiamos nuestro concepto de tiempo y espacio, pero tambien lo hacemos con el de “realidad”, ya que cada día que pasa nos cuesta más entender su significado, debido a la enorme cantidad de posibilidades que nos ofrece.


El mundo es un continuo movimiento, un ir y un venir, en cambios permanentes.
William James rescató el antiguo concepto de que todo cambia y se transforma incesantemente y que, por ejemplo, “jamás nos podríamos bañar dos veces en el mismo río”, porque las aguas serían otras, la corriente estaría modificada y nosotros mismos, también lo estaríamos.
Todo es un movimiento de continua transformación y renovación, en el Cosmos maravilloso. Estamos hablando del Cosmos exterior que nos asombra con su grandeza y del Cosmos interior, la caja de Pandora de nuestro propio ser. Como decía el tres veces grande Hermes Trimegistro, “como es arriba, es abajo”. O sea, dentro de nosotros tenemos el “doble” del Universo que nos maravilla por fuera. Hay un Cosmos exterior y otro interior, y cada uno de ellos es una de las caras de una misma moneda.
Este es otro arcano del conocimiento del hombre.
Todos los conceptos que utilizamos para describir la Naturaleza, por ejemplo, son creaciones de la mente o parte de Todo, pero no simbolizan la verdadera idea de ella.
Somos seres limitados, con conceptos limitados, inmersos en un Cosmos en continuo movimiento, interconectados con todos los seres existentes y cuya realidad nos es muy difícil de entender y tal vez de aceptar, desde un punto de vista lógico y racional.
Si no existe el observador, no existe fenómeno a ser observado. Resultado: emitimos en tanto existen otros, todos perfectamente conectados entre sí, en un momento determinado y en un tiempo determinado.
Los físicos nucleares descubrieron que la realidad atómica y subatómica trasciende los límites de la lógica clásica y que el lenguaje común es totalmente inadecuado para describir esas realidades. Ni la imaginación ni el lenguaje actual están preparados para tratar estas nuevas realidades.
Debemos crear nuevos procesos mentales a fin de obtener un “destello” de estos hechos reales.
Con la derrota de la lógica clásica como instrumento de investigación de las realidades de la “materia” y de la mente, sólo nos quedan otras opciones para abordar estos temas: el pensamiento intuitivo y el desarrollo de las funciones mediúnicas o paranormales.
Así, para poder conectarnos con seres de otras dimensiones de la vida, sólo nos queda la mente intuitiva y el deseo ferviente de conocer otros tipos de existencias.
Por otro lado, la ciencia modera nos explica que, a toda partícula de materia le corresponde otra de antimateria, variando solamente la intensidad de ella; que el tiempo no es una entidad aislada, que el espacio no es tridimensional, que todo se transforma continuamente.
Tanto es así, que los átomos de sustancias radioactivas, por ejemplo, no sólo emiten diferentes tipos de radiación sino que se transforman en átomos de sustancias enteramente diversas.
Los átomos, en vez de ser sólidos e indestructibles, como se creía antes, son considerados vastas regiones de espacio en las cuales se mueven partículas muy pequeñas. Las unidades subatómicas de la materia son entidades abstractas y dotadas de un aspecto dual, como todo lo creado. El hecho de que puedan aparecer como ondas y partículas al mismo tiempo, es un concepto muy complejo.
De ahí que, en la física cuántica, se afirma lo siguiente: en el nivel subatómico, no se puede decir con seguridad que la materia exista en lugares definidos. Unicamente puede sostenerse que “se presentan tendencias a ocurrir”. Esto quiere decir que todo es tan sólo una enorme gama de “posibilidades de existencias”.
Estas partículas subatómicas no poseen signifcado como entidades aisladas, sino que son comprendidas como interconexiones entre la preparación de un experimento y su posterior medición.
Aquí llagamos a una complicadísima red de interconexiones que incluyen, por supuesto, al observador.
Sin observador y sin estas interconexiones entre todo lo creado no puede darse ni siquiera el concepto de “existencia”
Seguimos viendo, con estos razonamientos, cómo todo lo existente es necesario para que exista el otro, cómo nada existe aislado del contexto (ni siquiera una partícula subatómica), cómo los hilos energéticos unen todo lo creado-seres conocidos o desconocidos-cómo nunca nos bañamos dos veces en el mismo río, cómo el espacio es un lleno, y el vacío, una serie de posibilidades. Sabemos que la totalidad de los elementos son necesarios para completar el plan de existencia. Todos interconectados e inerligados formamos la red de la existencia múltiple o la realización de Universo, en los diferentes planos vibracionales que forman el Todo.
En realidad, lo que quiero decir es que existen en el Universo infinitos mundos de infinitos niveles espirituales de vida, que a su vez tiene infinitos niveles dentro de cada uno.
El Cosmos se nos presenta entonces como una enorme madejade hilos interconectados, cada uno perteneciente a un mundo o un nivel dentro de ese mundo existencial.
Si cada hilo debe estar conectado a los otros, al igual que nosotros lo estamos con ellos, es porque es muy necesario para el desenvolvimiento de la Creación el estar juntos, unidos o conectados, en un mismo tiempo y lugar.
Con respecto a la coexistencia de los planos de vida y sus habitantes sólo resta repetir el muy reiterado ejemplo de las diferentes estaciones de radio. Si no sintonizo una estación determinada, no la podré escuchar, pero eso no impide que en este momento circulen a mi alrededor millones de ondas de radio y televisión que no escucho, porque no conecté el aparto adecuado, en el momento preciso. El hecho de que yo no me contacte con el nivel de frecuencia adecuado para escuchar, no significa que la frecuencia no exista. Obvio, ¿no?
Así queda claro que no sólo hay diferentes mundos físicos y espirituales que coexisten con nosotros, sino diferentes planos de vida que también cohabitan con nosotros en tiempo espacio.
Volviendo entonces al comienzo de este capítulo, vemos que todos los diferentes niveles de existencia-ya sean superiores, iguales o inferiores a nosotros- están y todos nosotros: ángeles, elementales,” muertos”, vivos animales y extraterrestres, interrelacionados mediante hilos de conectores que son, simplemente, nuestros pensamientos activos.
Sí, a través de la mente y del corazón, podemos vincularnos con los ángeles y con los otros seres, también lo podemos hacer con los elementos de la creación: los Elementales.
Así, aceptando la existencia de diferentes frecuencias de vida en la que vibran seres del mundo espiritual, de otros mundos propias vibraciones, las de las plantas, piedras, animales, aguas, ríos, mares, mesas, sillas, lápices, pájaros, etc., podemos intentar conocer estas formas de vida, diferentes a las nuestras sólo en apariencia.
Si perdemos un poco el valor del “yo”, si intentamos la humildad y nos empezamos a ver como pequeñísimas partículas de un gigantesco Cosmos, veremos cómo realmente somos importantes, ya que todo existe en un momento dado y en un lugar determinado, por alguna razón que nos hace compartir la vida.
Todo cuanto existe ahora, no existiría si yo no estuviera aquí. Soy importante en este minuto, porque formo parte de la realidad existencial. En otras palabras, “no nos podemos bañar dos veces en el mismo río”.
Compartimos un minuto de existencia con otros seres, encarnados desencarnados, animales, minerales y vegetales, porque todos somos necesarios para la experiencia actual de la vida, en este momento, en este lugar, con estas personas. La enseñanza que la vida nos ofrece es infinita. Depende de nosotros saberla aprovechar para poder crecer, cada día, un poco más. Esta idea nos hace ver el mundo con otros ojos y, si tomamos conciencia de que todo cuanto nos rodea nos puede enseñar algo, y que por alguna razón nos encontramos con ciertas personas, libros, grupos, situaciones especiales, empezaremos a transitar el camino de la sabiduría o el Tao, de los Iniciados. Entender que todos somos necesarios es el principio del amor universal.
Ser parte del Todo y aceptar que el Todo es parte de mí es l primera regla para que intentemos entrar en el mundo de los diferentes niveles de existencia, dentro de los cuales nos vamos a ocupar de los ELEMENTALES, como ángeles de la naturaleza, copartícipes de la Creación y de nuestras vidas, en este momento, en este lugar, en el planeta Tierra.
Los Elementales o ángeles de la naturaleza del planeta Tierra son seres que habitan uno de estos planos de existencia, de los cuales hablamos antes.
Ellos tienen la función específica de mantener vivos todos los componentes de su propio elemento. Son los guardianes cósmicos de la vida sobre el planeta. Su función es de suma importancia, ya que sin su existencia no sería posible la vida, por lo menos, así como la conocemos.
Los Elementales coexisten con nosotros al igual que los ángeles, variando solamente la frecuencia en que viven. De nosotros depende intentar el contacto con su onda de existencia.
Procuremos entrar en su mundo, con la humildad de los sabios y la inocencia de los niños, para conocer a estos seres que nos acompañan en esta experiencia que llamamos “vida”.
Como dijo “Jesús: en verdad os digo que el que o recibiere el Reino de Dios como niño, no entrará en él”.
Mateo (Cap.X, vs.13 a 16)









Diferentes Planos de Existencia.

“… en verdad os digo que el que no recibiere el Reino de Dios como niño, no entrará en él “
Mateo ( cap. X, vs. 13 a 16 ).


Hasta hace un tiempo, teníamos la idea de que el Cosmos era algo casi estático, hermosamente dibujado en los cielos. Ahora sabemos que no solo es dinámico, Sino que se expande continuamente, de manera que, cada vez será más inmenso. En este Cosmos misterioso hay diferentes planos de existencia que responden a diversas a diversas frecuencias; cohabitan sin interponerse. Están todos ordenados armónicamente por la Mente Divina y responden a la ley de las jerarquías celestiales. Es decir, existen diferentes maneras de vida en diferentes planos de existencia, sin que interfieran unos con otros. Así vemos que estamos nosotros, los seres humanos, los seres de los diferentes reinos: animal, vegetal y mineral, los seres angélicos, los perturbados, los que consideramos “muertos” y una gama infinita de seres que coexisten con nosotros en tiempo y espacio. Estamos todos en diferentes ondas de vibración y, por eso, no nos encontramos continuamente con ellos. El encuentro es posible sólo cuando cambiamos nuestra frecuencia y nos sintonizamos con los otros. Fuera de este hecho, podemos pasar toda una vida sin siquiera enterarnos de que estos seres existen. Creo que son medidas muy sabias para no entrar en contacto con fuerzas que no conocemos y que podrían confundirnos. El encuentro es permitido, desde el Mundo Espiritual, únicamente cunado las dos partes están preparadas para este trascendental acto.
Resumiendo, existen en el Cosmos, variados y complicados planos de vibraciones donde habitan diferentes seres pertenecientes a distintas categorías de vida que se conectan entre sí.
La idea del Cosmos es un concepto tan amplio y difícil que nos cuesta entender su significado, desde el punto de vista humano. Diríamos que es demasiado inmenso para que nuestras mentes puedan captar su mágico significado.
La ciencia moderna – sobre todo la física cuántica- nos demuestra que el Cosmos es diferente a aquel que teníamos en nuestros archivos mentales, hasta hace pocos años. Cada vez sabemos un poco más del misterioso mundo en el cual vivimos y cada día nos asombramos más de la infinita gama de vibraciones en la cual estaos inmersos, sin darnos cuenta o descorrer el velo de Isis y a descubrir los misterios de la Creación, que continúa sin cesar en la expansión de la vida divina.
Nuestros conceptos acerca de la existencia cósmica se modifican diariamente, en especial en lo ue se relaciona a tiempo y espacio como nueva unidad de entendimiento y existencia. Una manera nueva de ver la realidad que nos envuelve.
La ciencia nos demuestra cómo los postulados de los más antiguos místicos orientales, según los cuales el hombre se integra con el Universo y con otros seres, fuera de lo que consideramos la realidad, es un hecho cotidiano y natural. La ciencia viene a probar que la realidad mística del hombre es un hecho real.
En la teoría de la relatividad no existe un tiempo absoluto único, sino que cada individuo posee su propia medida personal del tiempo, medida que depende de dónde está y de cómo se mueve.
El espacio y el tiempo no sólo afectan sino que también son afectados por todo aquello que sucede en el Universo. Una prueba más de la necesidad de interconectarnos con todos los planos de existencia.
La teoría cuántica introdujo el concepto de participación y vino a incluir la necesidad de la conciencia humana en la descripción del Universo. Esta moderna teoría ve el Universo como una gigantesca tela de araña de relaciones físicas y mentales interconectadas, cuyas partes solamente pueden ser definidas a través de las vinculaciones con el todo.
Por ser tan complicado y difícil de conocer para nuestras limitadas mentes humanas, la idea de una Universo con curvas y tiempos combinados, además de infinidad de vibraciones que corresponden a diferentes niveles de existencia, en este pequeño libro, nos vamos a dedicar exclusivamente a los niveles de existencia del planeta Tierra y las energías que tiene que ver con él y sus habitantes. Creo que ya esto alcanza para ejercitar nuestras mentes y nuestros corazones.
En tal enorme gama de planos de existencia o niveles de vibración, sabemos que la Tierra es un planeta de transición y se encuentra, por lo tanto, en el medio de una escala evolutiva de mundos cósmicos, tanto físicos como espirituales.
Existen infinitos mundos, algunos muy evolucionados respecto del nivel de la Tierra y otros, aún mucho más atrasados que nuestro planeta.
Los llamados planetas superiores son “lugares” (por denominarlos de alguna manera) donde el hombre ha alcanzado niveles de vida espiritual muy evolucionados, a punto tal que se los considera semejantes a los ángeles. Son almas que están en una vibración superior a la conciencia en este planeta. Alcanzaron un nivel de superación espiritual muy alto y viven de acuerdo con este patrón energético.
Pueden, por ejemplo, deslizarse sin necesidad de cuerpo físico, por lo menos como lo conocemos aquí, pueden entenderse sin usar la palabra hablada –ya que sus mentes son sumamente evolucionadas y comprenden el lenguaje de las ondas psíquicas-; son capaces de entender el amor como base de todo conocimiento y hacer de sus vidas un eterno acto de servicio al prójimo, a sí mismos y a Dios.


Además, todo tipo de poder psíquico, de los que llamamos paranormales, es para ellos algo totalmente natural y forma parte de su propia identidad.
La magia como elemento transformador y regenerador es usada con naturalidad y sin secretos, con fines de curación, superación y elevación.
Son seres que vibran en ondas muy cercanas a las esferas celestiales, donde habitan los ángeles y guías espirituales. Diríamos que están en planos más altos o superiores de vibración, con frecuencias leves, sutiles y armónicas.
Dentro de estos mundos superiores, encontramos una enorme variedad de planos existenciales. Hay mundos de seres muy elevados, que tienen diferentes características. Se distinguen por las actitudes y aptitudes que desarrollan en cada uno de ellos.
Suponemos que todos son necesarios para legar a la evolución final, o sea, el encuentro del alma con el Dios Creador.
Como dijimos que la Tierra es un planeta de transición, además de estos planetas superiores-de los cuales hay una infinidad de niveles con características propias-existen, naturalmente, otros por debajo del nuestro. Son los llamados planetas inferiores o primitivos. La Tierra fue alguna vez un planeta primitivo, como estos a los que nos referimos. Ahora se encuentra en un término medio, entre los mundos superiores y los inferiores, siguiendo su camino evolutivo. Estamos luchando por elevar el tenor de vibración de nuestro mundo, pero esto no será posible hasta que desterremos de aquí los sentimientos negativos del odio, la intolerancia, el egoísmo, la avaricia, el poder y el abuso del dinero. De cualquier manera, debemos seguir luchando para elevar la vibración del planeta Tierra porque es nuestra casa cósmica y le debemos una depuración. Tal vez, algún día lleguemos a construir ese mundo mejor que tanto deseamos. Necesitaremos mucho coraje y fuerza de voluntad.
Para comprender a los mundos espiritualmente primitivos-situados por debajo de la Tierra- basta pensar en las primeras épocas del planeta, cuando los llamados hombres caminaban en cuatro patas y eran parecidos a los simios, previamente a que se pararan en dos patas y empezaran a pensar, antes de que la llama divina los despertara de su animalidad, como explicó Teilhard de Chardin. Estos hombres de los primeros tiempos no tenían sentimientos, no podían o no sabían ni llorar ni reír. Recordemos que tanto la risa como el llanto, son síntomas de evolución mental y emocional. Los animales no pueden llorar ni reir. No conocían el afecto ni el pensamiento elaborado. No reconocían a sus parejas como tales, siendo el acoplamiento un simple acto animal e instintivo. Todo atisbo de sentimiento o emoción era ignorado por ellos. En realidad, no tenían la capacidad de sentir y ese era el problema principal.



Vivían en cuevas y se alimentaban con raíces y plantas. Era impensable la idea de hogar, de familia y de grupo, No conocían el fuego ni comían carne. No podían organizarse porque no eran organizados interiormente.
Su cerebro y su corazón no estaban preparados, todavía, para el conocimientos del amor, el perdón y el desapego. No habían empezado el camino del movimiento espiritual interior.
Tenían miedo del medio ambiente y de los otros hombres. La naturaleza, con todo su esplendor, los atemorizaba y cualquier hecho fuera de lo normal era considerado peligroso y mágico, o sea, fuera de su área de conocimiento. Tampoco conocían el lenguaje. Sólo se comunicaban con gestos o gritos guturales. La formación de frases es un síntoma de evolución mental. Recordemos que los seres discapacitados mentales no pueden organizar sus pensamientos en frases. El acto de traducir un pensamiento en palabras representa todo un proceso de abstracción muy complejo, que requiere madurez previa. Su cerebro no tenía aún la capacidad necesaria para hacerlo.
Así son los planetas de vibraciones inferiores donde el ser humano todavía no alcanzó un grado mínimo de espiritualidad y no sabe o no puede reconocerse como Hijo de Dios. Son lugares donde el hombre está aún muy animalizado, carente de afecto, de lenguaje propio, de organización social y mental. Estamos en los primeros pasos de la evolución humana, como la conocemos hoy.
Visualizamos así, un mundo cósmico lleno de vibraciones diferentes que corresponden a diferentes estados de existencia; todos coexistentes en tiempo y espacio. Unos son superiores al hombre actual. En ellos, moran seres elevados, como ser ángeles, arcángeles, mentores, guías espirituales, espíritus curadores, arquitectos del cosmos, organizadores del planeta y del Universo, guardianes de los templos sagrados, protectores de los humanos ( encarnados y desencarnados) y custodios de los bienes del alma.
Otros niveles de existencia son inferiores al hombre y están poblados por espíritus perturbados, de poca luz, sufrientes, incapaces de amar y dedicados a intentar destruir la obra del Creador. Son seres muy infelices que pretenden extender su infelicidad a otros seres. Son almas perdidas en la oscuridad que ocasiona la ignorancia de las leyes divinas. Almas que cultivan el mal por desconocer el bien; las figuras amedrentadoras del “Infierno del Dante” o del “Fausto” de Goethe.
De todos estos diferentes y variados niveles de existencia que cohabitan, en tiempo y espacio, con nosotros, hemos oído hablar mucho. Especialmente de los ángeles, en los últimos tiempos. Se trata de maravillosos seres espirituales que están en continuo contacto con otros ángeles pequeñitos que trabajan sin cesar para mantener vivo el planeta y todo lo existente en él: los Elementales.

En el otro capítulo, vamos a hablar más acerca de ellos, pero quiero decir solo unas palabras.
Estos seres vibran en una frecuencia muy cercan a la Tierra, se ocupan básicamente de cuidar y proteger la vida dentro de los cuatro elementos del planeta-tierra, agua, aire y fuego- y coexisten con nosotros, en otro plano de vibraciones.
A cada uno de estos elementos le corresponden seres bien definidos, de los cuales tenemos un vago recuerdo en nuestras mentes, allá en nuestra infancia. Son los gnomos, duendes, hadas, sirenas, ondinas, nereidas, infas, salamandras, silfos, elfos, etc.
Cuando pensamos en ángeles se nos viene a la mente un sin fin de imágenes de estos seres elevados, pero cuando pensamos en los Elementales, nos queda un vacío que sólo puede ser cubierto por algunos perdidos recuerdos de cuentos infantiles, escuchados hace muchos años, allá en nuestra lejana niñez.
Los Elementales, al igual que los Angeles, habitan un plano existencial o vibracional, diferente pero real, coexistente con el nuestro.
Así como nos podemos conectar con los Angeles mediante oraciones o mentalizaciones, también lo podemos hacer con estos seres casi olvidados y que están presentes en nuestras vidas, diariamente.
Es de estos seres angelicales básicos, los Elementales, de quienes quiero hablarles en este pequeño libro.
La mente moderna, acostumbrada a pensar en cosas prácticas y concretas, parece ahora sorprendida ante la idea de tengan existenciasreal estos seres de los cuentos de hadas.
Nuestros antiguos conceptos sobre el mundo y la vida están cambiando permanentemente, gracias a posdescubrimientos de la ciencia, que cada día se acercan más a los conocimientos místicos y esotéricos de los grandes iniciados de la antigüedad. Conceptos y conocimientos que están cada vez más vigentes en nuestras vidas.
Veamos por ejemplo el concepto de tiempo y espacio.
Estas ideas nos sirven tan sólo para ubicarnos en nuestra vida cotidiana, porque desde la realidad científica dichos conceptos dependen, únicamente, de estados particulares de conciencia.
En otras palabras, no significan nada si no están conectados con un momento especial de nuestras vidas. Un hecho ocurrido en un tiempo determinado, en momento determinado y por un observador determinado.
Cambiamos nuestro concepto de tiempo y espacio, pero tambien lo hacemos con el de “realidad”, ya que cada día que pasa nos cuesta más entender su significado, debido a la enorme cantidad de posibilidades que nos ofrece.


El mundo es un continuo movimiento, un ir y un venir, en cambios permanentes.
William James rescató el antiguo concepto de que todo cambia y se transforma incesantemente y que, por ejemplo, “jamás nos podríamos bañar dos veces en el mismo río”, porque las aguas serían otras, la corriente estaría modificada y nosotros mismos, también lo estaríamos.
Todo es un movimiento de continua transformación y renovación, en el Cosmos maravilloso. Estamos hablando del Cosmos exterior que nos asombra con su grandeza y del Cosmos interior, la caja de Pandora de nuestro propio ser. Como decía el tres veces grande Hermes Trimegistro, “como es arriba, es abajo”. O sea, dentro de nosotros tenemos el “doble” del Universo que nos maravilla por fuera. Hay un Cosmos exterior y otro interior, y cada uno de ellos es una de las caras de una misma moneda.
Este es otro arcano del conocimiento del hombre.
Todos los conceptos que utilizamos para describir la Naturaleza, por ejemplo, son creaciones de la mente o parte de Todo, pero no simbolizan la verdadera idea de ella.
Somos seres limitados, con conceptos limitados, inmersos en un Cosmos en continuo movimiento, interconectados con todos los seres existentes y cuya realidad nos es muy difícil de entender y tal vez de aceptar, desde un punto de vista lógico y racional.
Si no existe el observador, no existe fenómeno a ser observado. Resultado: emitimos en tanto existen otros, todos perfectamente conectados entre sí, en un momento determinado y en un tiempo determinado.
Los físicos nucleares descubrieron que la realidad atómica y subatómica trasciende los límites de la lógica clásica y que el lenguaje común es totalmente inadecuado para describir esas realidades. Ni la imaginación ni el lenguaje actual están preparados para tratar estas nuevas realidades.
Debemos crear nuevos procesos mentales a fin de obtener un “destello” de estos hechos reales.
Con la derrota de la lógica clásica como instrumento de investigación de las realidades de la “materia” y de la mente, sólo nos quedan otras opciones para abordar estos temas: el pensamiento intuitivo y el desarrollo de las funciones mediúnicas o paranormales.
Así, para poder conectarnos con seres de otras dimensiones de la vida, sólo nos queda la mente intuitiva y el deseo ferviente de conocer otros tipos de existencias.
Por otro lado, la ciencia modera nos explica que, a toda partícula de materia le corresponde otra de antimateria, variando solamente la intensidad de ella; que el tiempo no es una entidad aislada, que el espacio no es tridimensional, que todo se transforma continuamente.
Tanto es así, que los átomos de sustancias radioactivas, por ejemplo, no sólo emiten diferentes tipos de radiación sino que se transforman en átomos de sustancias enteramente diversas.
Los átomos, en vez de ser sólidos e indestructibles, como se creía antes, son considerados vastas regiones de espacio en las cuales se mueven partículas muy pequeñas. Las unidades subatómicas de la materia son entidades abstractas y dotadas de un aspecto dual, como todo lo creado. El hecho de que puedan aparecer como ondas y partículas al mismo tiempo, es un concepto muy complejo.
De ahí que, en la física cuántica, se afirma lo siguiente: en el nivel subatómico, no se puede decir con seguridad que la materia exista en lugares definidos. Unicamente puede sostenerse que “se presentan tendencias a ocurrir”. Esto quiere decir que todo es tan sólo una enorme gama de “posibilidades de existencias”.
Estas partículas subatómicas no poseen signifcado como entidades aisladas, sino que son comprendidas como interconexiones entre la preparación de un experimento y su posterior medición.
Aquí llagamos a una complicadísima red de interconexiones que incluyen, por supuesto, al observador.
Sin observador y sin estas interconexiones entre todo lo creado no puede darse ni siquiera el concepto de “existencia”
Seguimos viendo, con estos razonamientos, cómo todo lo existente es necesario para que exista el otro, cómo nada existe aislado del contexto (ni siquiera una partícula subatómica), cómo los hilos energéticos unen todo lo creado-seres conocidos o desconocidos-cómo nunca nos bañamos dos veces en el mismo río, cómo el espacio es un lleno, y el vacío, una serie de posibilidades. Sabemos que la totalidad de los elementos son necesarios para completar el plan de existencia. Todos interconectados e inerligados formamos la red de la existencia múltiple o la realización de Universo, en los diferentes planos vibracionales que forman el Todo.
En realidad, lo que quiero decir es que existen en el Universo infinitos mundos de infinitos niveles espirituales de vida, que a su vez tiene infinitos niveles dentro de cada uno.
El Cosmos se nos presenta entonces como una enorme madejade hilos interconectados, cada uno perteneciente a un mundo o un nivel dentro de ese mundo existencial.
Si cada hilo debe estar conectado a los otros, al igual que nosotros lo estamos con ellos, es porque es muy necesario para el desenvolvimiento de la Creación el estar juntos, unidos o conectados, en un mismo tiempo y lugar.
Con respecto a la coexistencia de los planos de vida y sus habitantes sólo resta repetir el muy reiterado ejemplo de las diferentes estaciones de radio. Si no sintonizo una estación determinada, no la podré escuchar, pero eso no impide que en este momento circulen a mi alrededor millones de ondas de radio y televisión que no escucho, porque no conecté el aparto adecuado, en el momento preciso. El hecho de que yo no me contacte con el nivel de frecuencia adecuado para escuchar, no significa que la frecuencia no exista. Obvio, ¿no?
Así queda claro que no sólo hay diferentes mundos físicos y espirituales que coexisten con nosotros, sino diferentes planos de vida que también cohabitan con nosotros en tiempo espacio.
Volviendo entonces al comienzo de este capítulo, vemos que todos los diferentes niveles de existencia-ya sean superiores, iguales o inferiores a nosotros- están y todos nosotros: ángeles, elementales,” muertos”, vivos animales y extraterrestres, interrelacionados mediante hilos de conectores que son, simplemente, nuestros pensamientos activos.
Sí, a través de la mente y del corazón, podemos vincularnos con los ángeles y con los otros seres, también lo podemos hacer con los elementos de la creación: los Elementales.
Así, aceptando la existencia de diferentes frecuencias de vida en la que vibran seres del mundo espiritual, de otros mundos propias vibraciones, las de las plantas, piedras, animales, aguas, ríos, mares, mesas, sillas, lápices, pájaros, etc., podemos intentar conocer estas formas de vida, diferentes a las nuestras sólo en apariencia.
Si perdemos un poco el valor del “yo”, si intentamos la humildad y nos empezamos a ver como pequeñísimas partículas de un gigantesco Cosmos, veremos cómo realmente somos importantes, ya que todo existe en un momento dado y en un lugar determinado, por alguna razón que nos hace compartir la vida.
Todo cuanto existe ahora, no existiría si yo no estuviera aquí. Soy importante en este minuto, porque formo parte de la realidad existencial. En otras palabras, “no nos podemos bañar dos veces en el mismo río”.
Compartimos un minuto de existencia con otros seres, encarnados desencarnados, animales, minerales y vegetales, porque todos somos necesarios para la experiencia actual de la vida, en este momento, en este lugar, con estas personas. La enseñanza que la vida nos ofrece es infinita. Depende de nosotros saberla aprovechar para poder crecer, cada día, un poco más. Esta idea nos hace ver el mundo con otros ojos y, si tomamos conciencia de que todo cuanto nos rodea nos puede enseñar algo, y que por alguna razón nos encontramos con ciertas personas, libros, grupos, situaciones especiales, empezaremos a transitar el camino de la sabiduría o el Tao, de los Iniciados. Entender que todos somos necesarios es el principio del amor universal.
Ser parte del Todo y aceptar que el Todo es parte de mí es l primera regla para que intentemos entrar en el mundo de los diferentes niveles de existencia, dentro de los cuales nos vamos a ocupar de los ELEMENTALES, como ángeles de la naturaleza, copartícipes de la Creación y de nuestras vidas, en este momento, en este lugar, en el planeta Tierra.
Los Elementales o ángeles de la naturaleza del planeta Tierra son seres que habitan uno de estos planos de existencia, de los cuales hablamos antes.
Ellos tienen la función específica de mantener vivos todos los componentes de su propio elemento. Son los guardianes cósmicos de la vida sobre el planeta. Su función es de suma importancia, ya que sin su existencia no sería posible la vida, por lo menos, así como la conocemos.
Los Elementales coexisten con nosotros al igual que los ángeles, variando solamente la frecuencia en que viven. De nosotros depende intentar el contacto con su onda de existencia.
Procuremos entrar en su mundo, con la humildad de los sabios y la inocencia de los niños, para conocer a estos seres que nos acompañan en esta experiencia que llamamos “vida”.
Como dijo “Jesús: en verdad os digo que el que o recibiere el Reino de Dios como niño, no entrará en él”.
Mateo (Cap.X, vs.13 a 16)

sábado, 13 de noviembre de 2010

QUIENES SON LOS ELEMENTALES


Introducción

En este momento de nuestra historia y civilización, cuando el hombre ha alcanzado niveles increíbles de conocimientos y experiencias, cuando la medicina logró hacer milagros con sus aparatos nucleares y su sofisticación, cuando la física cuántica empieza a develar el misterio del Cosmos y su Creación, cuando la técnica facilita la vida cotidiana de una manera q a nuestros antepasados les parecería cosa de magia, el hombre comienza a levantar los ojos al cielo a preguntarse si este mundo, así como está, es todo lo que él quiere para sí y todo lo que aparenta ser.
La llegada del Tercer Milenio, q ya se inició moviliza a los seres humanos en una búsqueda profunda de sus raíces, intentando encontrar repuestas a las preguntas milenarias sobre la importancia y el objetivo de la vida misma, es decir, todo lo creado, incluido el hombre, naturalmente.
Surgen así, movimientos espiritualistas en todas partes del planeta, con el objetivo de concientizar al mundo sobre la importancia de acercarse al Creador y su obra, a través de las diferentes manifestaciones divinas.
El hombre empieza a cuestionarse la divinidad presente en todo lo creado: planta, mineral, animal y en el propio ser humano. Va perdiendo el miedo y se conecta con sentimientos muy profundos, con emociones místicas y con vivencias que van más allá del plano material o terrenal.
Por eso, en los movimientos espiritualistas de todas las religiones y tendencias, surgen temas tan antiguos como el “hombre – esencia “, pero que cobran una actualidad sorprendente. Por ejemplo, el tema de los ángeles, de la vida después de la muerte, de la interconexión entre los mundos terrenos y espirituales, de los estudios de laboratorio para captar, con aparatos muy especiales, mensajes del más allá, la imposición de manos como medio de cura, la visualización y la meditación como herramientas para encontrar al yo superior, el estudio de los chakras o centros energéticos del cuerpo astral del hombre, la búsqueda de la iluminación, etcétera.
Estamos caminando hacia una nueva etapa de la humanidad, donde el hombre aprenderá a conectarse consigo mismo y con sus hermanos, en un franco marco de amor divino y conciencia cósmica.
Estamos “goteando” en el aprendizaje, para que algún día podamos elevarnos como seres que contienen dentro de si la llama divina de su Creador y manifestarla.
Surgen temas del mundo espiritual, q hasta hace pocos años eran considerados ridículos, por la mayoría de la gente. Estoy hablando especialmente del tema de los ángeles, del cual se escribieron docenas de libros, explicando sus características, sus jerarquías, la importancia en nuestras vidas cotidianas y las “recetas” que posibilitan esas conexiones místicas.
Pensando en los ángeles, justamente, es que se me ocurrió escribir este pequeño libro sobre los Ángeles del Planeta, los Ángeles Ecológicos o ELEMENTALES.
Este temas me apasionó siempre, y cuando comprobé que el noventa por ciento de los niños menores de cuatro años veía a los elementales con frecuencia, así como también los veían algunos adultos afortunados, me pareció interesante pasar el papel mis experiencias y las de otros, sobre estos ángeles olvidados que tienen enorme importancia para la existencia y el mantenimiento de la vida sobre le planeta Tierra, tan maltratado en los últimos tiempos.
Recordemos que todo es valioso dentro de esa maravilla que es la vida organizada en el Universo. Por eso, no existen ángeles más importantes que otros, solamente existen ángeles que tienen ocupaciones diferentes porque pertenecen a niveles existenciales también diferentes, pero lo importante para que se concrete la manifestación del Dios - Uno.
Por eso casi olvidados Elementales o Ángeles Custodios del planeta Tierra, tengo especial cariño y, diría, especial intimidad. Esa es la razón por la cual quise traerlos a la memoria de ustedes y, si me lo permiten, presentárselos.

Espero que encuentren en todos ellos, tanto en los ángeles de la tierra, como del fuego, del agua y del aire, unos nuevos amigos cósmicos
que traigan paz, amor y equilibrio a sus vidas
.

martes, 9 de noviembre de 2010

Educacion y Vivencias...

EDUCACIÓN Y VIVENCIAS

http://www.momento.com.br/pt/ler_texto.php?id=220&let=E&stat=0

Redacción del Momento Espírita

Hay personas que defienden la idea de nivelar las condiciones de higiene de todos los seres en todos los rincones de la Tierra.Pero, es preciso considerar que, no todos están en condiciones de limpiar y conservar limpia su casa, tanto física como mental.Lo que queremos decir es que no podemos esperar ninguna gran modificación en los escenarios de la vida física, antes de que surjan profundas alteraciones en el mundo humano, y eso es una cuestión de educación.Si pusiéramos a alguien sin educación a vivir en un palacio, pronto se convertiría en un tugurio.Llevemos a alguien sin educación a vivir en un jardín y este será, en breve tiempo, transformado en un campo arruinado.Entreguemos a alguien sin educación la custodia de criaturas inexpertas y es posible que, al poco tiempo, nos encontremos con delincuentes diversos, a raíz de los ejemplos degradantes de los que con ellos conviven.Coloquemos deshechos en las manos de una persona sin educación y veremos como serán esparcidos, provocando enfermedades y otras molestias.Por otro lado, si algún individuo distinguido por una feliz educación fuera obligado a vivir en un cuchitril, seguramente lo transformará en un ambiente limpio y agradable, aunque pobre. Percibiremos, desde luego, que en aquella chabola humilde habita alguien higiénico. Veremos las latas viejas convertidas en jarrones de flores, la ropa limpia extendida en una simple cuerda, la claridad del sol inundar las habitaciones pequeñas y bien aireadas.La persona educada que posea un pequeño y árido terreno y sin vida, en poco tiempo lo convertirá en excelente vergel.Y si colocamos rehechos en manos bien educadas, serán luego transformados en adobo útil para conseguir abundantes cosechas.Por fin concluiremos que si el individuo es educado, habrá armonía a su alrededor y no al contrario.De nada vale querer higienizar nuestro planeta sin antes higienizar las mentes de sus habitantes con la verdadera educación, que es el conjunto de los hábitos adquiridos.De ese modo, no nos olvidemos jamás que la mejora de la casa guarda relación directa con la mejora moral de su habitante.

¡Piense en eso¡

Para que conozcamos la intimidad de las criaturas, basta que observemos sus reflejos exteriores.Si la persona está en paz, extiende un aura de paz a su alrededor.Si está con la mente atormentada, refleja en los gestos las inquietudes de la intimidad.Si todavía no conquistó los verdaderos valores morales, camina luchando contra la indignidad, a pesar de los esfuerzos emprendidos para ser una persona de bien.
Así,

“Cada criatura lleva en la frente, pero principalmente en los actos, el sello de su grandeza o de su inferioridad.”




Con este mensaje electrónico
Siguen muchas vibraciones de paz y amor
Para usted

miércoles, 8 de abril de 2009

AFIRMACIONES

LAS AFIRMACIONES

Afirmar significa “dar fuerza”. Una afirmación es un enunciado positivo energético según el cual algo “yo” es de determinada manera. Es un modo de “dar firmeza a lo que uno está imaginando”.
Tenemos conciencia del hecho de ue mantenemos un “dialogo” interior casi continuo en nuestras entes. La mente se mantiene activa “hablándose” as sí mismo, desarrollando un comentario interminable sobre la vida, el mundo, nuestros sentimientos, nuestros problemas, otras personas, etc.
Las palabras o ideas que recorren nuestras mentes son muy importantes. La mayor parte del tiempo no tenemos consciencia de esta corriente de pensamientos, y si embargo lo que nos “decimos a nosotros mismos” en nuestra mente constituye la base sobre la cual damos forma a nuestra experiencia de la realidad.
El comentario mental colorea e influye sobre nuestros sentimientos y percepciones acerca de lo que está sucediendo en nuestras vidas, y son esas formas pensadas las que en última instancia atraen y crean todo lo que nos sucede. Si han practicado la meditación saben lo difícil que es aquietar la “conversación mental” interior para tomar contacto con la menté intuitiva más sabia y profunda. Una tradicional práctica de meditación consiste en observar simplemente un dialogo interior con la mayor objetividad posible. Es una experiencia muy valiosa porque permite tomar consciencia de los tipos de pensamientos que habitualmente se tienen. Muchos de esos pensamientos son como cintas grabadas de antiguas pautas que han dejado su impronta en nuestras vidas. Son una programación antigua que hemos recogido hace mucho tiempo y que todavía infiere sobre lo que nos sucede en el día de hoy.
La práctica de las afirmaciones nos permite comenzar a reemplazar parte de nuestro parloteo mental antiguo, gastado o negativo, por ideas y conceptos más positivos. Es una técnica poderosa que en un tiempo breve puede trasformar por completo nuestras actitudes y expectativas acerca de la vida, y de ese modo modificar totalmente lo que creamos para nosotros mismos.
Las afirmaciones pueden formularse silenciosamente, audiblemente, escribirse, o incluso cantarse o salmodiarse.
Diez minutos por día de afirmaciones eficaces pueden contrabalancear años de viejos hábitos mentales. Naturalmente cuanto mayor sea la frecuencia con que uno se acuerda de tomar conciencia de o que está “diciéndose a si mismo”, y con que elige palabras y conceptos expansivos positivos, más positiva será la realidad que se crea.
Cualquier enunciado positivo puede ser una afirmación. Puede ser muy general muy específico. Existe un número infinito de afirmaciones posibles.
Algunos puntos importantes deben recordarse de las afirmaciones:
1. enuncia las afirmaciones siempre en tiempo presente, no en futuro. Es importante crearlas como si ya existieran. No digas “voy a conseguir un maravilloso empleo nuevo” esto no significa mentirse así mismo, se reconoce el hecho de que todo se crea primero en el plano mental, para que después pueda manifestarse en la realidad objetiva.
2. enuncia las afirmaciones del modo mas positivo.
Formula la afirmación acerca de lo que quieres. No digas “ya no me quedo dormido por las mañanas”. Esto asegura que esas creando la imagen mental mas positiva posible.
En oportunidades puede resultar de ayuda enunciar las afirmaciones negativamente, en especial cuando se trata de suprimir bloqueos emocionales específicos o malos hábitos.
Puedes decir por ejemplo “no necesito ponerme tenso para lograr que las cosas se realicen”. En este caso, siempre hay que introducir a continuación de éste tipo de afirmaciones otra afirmación positiva que describa lo que se desea crear. Por ejemplo, “ahora estoy profundamente relajado y entrado y logro todo con facilidad y sin esfuerzo”
3. cuanto mas breve y simple es la afirmación, mayor es la eficacia. El enunciado debe ser claro que transmita un sentimiento fuerte, cuanto más cargado de sentimientos, mayor será la impresión que deje en la mente. Las afirmaciones largas, palabreras o teóricas pierden su efecto emocional y se convierten en trabalenguas.
4. Elige siempre las afirmaciones que experimentes como totalmente correctas para vos.

ejercitación

EJERCICIOS DE APLICACIÓN DE LA TÉCNICA BÁSICA DE LA VISUALIZACIÓN CRATIVA

Una vez logrado el estado de meditación profunda, comenzamos a imaginar aquello que deseamos exactamente en los términos que nos gustaría. Si se trata de un objeto, nos imaginamos el objeto en cuestión, usándolo, admirándolo, disfrutándolo, enseñándolo a los amigos. Si se trata de una situación o acontecimiento, podemos imaginar que estamos en esa situación y que todo ocurre como nosotros lo deseábamos. Podemos imaginar lo que la gente dice, o cualquier otro detalle que haga que la representación sea más real para nosotros. A ésta práctica se puede dedicar un tiempo breve o unos minutos, de acuerdo a lo que cada uno de nosotros considere necesario. Es una práctica para disfrutar. Debe ser una experiencia totalmente gozosa.
A continuación, conservando la idea o imagen en la mente formulamos para nosotros mismos algunos enunciados muy positivos y afirmativos (mentalmente o en voz alta como lo prefiramos), sobre el tema visualizado. Por ejemplo estoy pasando un maravilloso fin de semana, ¡qué descanso hermoso!
“Ahora tengo una relación maravillosa con xx, estamos aprendiendo realmente a entendernos”.
Estos enunciados positivos, son denominadas afirmaciones, decretos.
Hay que concluir siempre la visualización con un firme enunciado que se formula para uno mismo “esto o algo mejor, ahora se materializa para mi de una manera totalmente satisfactoria y armoniosa, para el mayor bien de todos los interesados”.
Este enunciado deja lugar para otro diferente e incluso mucho mejor que lo que podamos hacer visualizado originariamente que ocurrirá y sirve como recordatorio de que el proceso sólo actúa para el beneficio recíproco de todos.
Si surgen dudas o pensamientos contradictorios, no los resistas o trates de impedirlos. De otra manera les das un poder que no tienen. Deja que fluyan a través de tu conciencia y vuelve a tus enunciados e imágenes positivas.
Continúa con el procedimiento en tanto lo disfrutes y lo encuentres interesante. Podes repetirlo tantas veces como quieras además de darle la duración que consideres. Lo ideal es repetirlo todos los días o con frecuencia.Como se puedes ver, es una técnica básica relativamente simple, para usarla con una real eficacia, no obstante por lo general se requieren de alguna comprensión y refinamiento

MEDITACION CREATIVA,











SEGUNDA PARTE

Conceptos sobre visualización creativa:
A partir del estado de meditación profunda se puede hacer práctica de la visualización creativa.
La visualización creativa es la técnica de utilizar la imaginación para crear lo que se desea obtener en la vida. No hay en ella, nada nuevo, extraño o inusual. Ya la usamos en nuestra vida cotidiana todo el tiempo.
Se trata de nuestro poder natural ara imaginar, de la energía creativa básica del Universo que utilizamos constantemente, tengamos o no consciencia de ella.
En el pasado, muchos de nosotros nos servimos de nuestro poder para la visualización creativa de un modo relativamente inconsciente. A causa de conceptos profundamente arraigados, automática e inconscientemente imaginamos que nuestra herencia en la vida está constituida por la falta, la limitación, las dificultades y los problemas, y eso es lo que esperamos. En mayor o menor medida, es precisamente lo que creamos para nosotros mismos.
En ésta introducción a la meditación creativa, vamos a aprender a emplear la imaginación creativa natural de un modo cada vez más consciente, con una técnica para crear lo que verdaderamente queremos, amor, realización,
Goce, relaciones satisfactorias, trabajo gratificador, auto expresión, salud, belleza, prosperidad, paz y armonía interiores, todo lo que nuestro corazón desea. El empleo de ésta técnica nos proporciona una clave para abrevarnos en la bondad y generosidad naturales de la vida.
La imaginación consiste en la capacidad para crear en nuestra mente una imagen o una idea. En visualización creativa, empleamos la imaginación para dar forma a una imagen clara de algo que deseamos materializar. Después continuamos enfocando la idea o la imagen regularmente, cargándola de energía positiva, hasta que se convierte en una realidad objetiva. O sea hasta que logramos lo que hemos estado visualizando.
El objetivo puede estar focalizado en el nivel físico, emocional, mental o espiritual. Podemos imaginar que tenemos una nueva casa, o un nuevo trabajo o una nueva relación o que nos sentimos serenos, en calma o mejorando nuestra memoria, etc. Podemos imaginar que podemos manejar una situación difícil sin esfuerzos o simplemente con seres radiantes llenos de Luz y Amor. Podemos trabajar en cualquier nivel. Siempre tendremos resultados positivos.
Un ejemplo sencillo:
Supongamos que tenemos dificultades para llevarnos bien con alguien y que nos gustaría imaginar mentalmente que nosotros y la otra persona nos relacionamos y comunicamos de un modo abierto, honesto y armonioso. Hay que alcanzar la sensación de que esa imagen mental es posible y experimentarla como si ya fuera real.
Hay que repetir éste ejercicio simple y breve frecuentemente, tal vez dos o tres veces al día o siempre que pensemos en el tema.
Si somos sencillos en nuestros deseos e intencione y estamos verdaderamente abiertos al cambio, pronto nos daremos cuenta que la relación se hace más fácil y fluida y que comunicarse con la otra persona se convierte en algo agradable sencillo. Finalmente nos damos cuenta que se encontró la solución al problema para beneficio de todas las partes.
Esta técnica consiste en eliminar las barreras íntimas que dificultan el logro de nuestra propia armonía y autorrealización naturales permitiendo que cada una se manifieste de manera más positiva.
Para emplear ésta técnica solamente hace falta el deseo de enriquecer nuestro conocimiento y experiencia y una mente suficientemente amplia o abierta como para abordar las cosas nuevas con un espíritu positivo. Al probar éstos ejercicios en estas condiciones te das cuenta si te son útiles o no. La decisión es tuya.
Una ley de energía establece que la energía de cierta calidad o frecuencia tiende a atraer energía de calidad y frecuencia similares.
El pensamiento y los sentimientos poseen su propia energía magnética que atrae la energía de naturaleza similar. Se puede ver éste principio en funcionamiento, por ejemplo, cuando “accidentalmente” nos encontramos con alguien en quien justamente estábamos pensando, o cuando “sucede” que tomamos un libro que tiene exactamente la información que necesitábamos en ese momento.
El pensamiento es una forma de energía rápida, liviana y móvil. Se manifiesta instantáneamente a diferencia de las formas más densas, como por ejemplo la materia.
Cuando creamos algo siempre lo hacemos en primer término con la forma de un pensamiento. La idea siempre precede a la materialización. “Voy a preparar el almuerzo” es la idea que precede a la creación de una comida. “Quiero un nuevo vestido”, es el pensamiento que precede al acto de salir y comprarlo. “Necesito un trabajo”, es lo que pienso antes de encontrar empleo, y así, siguiendo. Un artista plástico tiene primero la idea o inspiración y a continuación crea la obra y así otros ejemplos. La idea es como el plano, crea una imagen de la forma que a continuación atrae magnéticamente y guía la energía física a fin de que fluya hacia esa forma y finalmente se manifieste en el plano físico.
El mismo principio es valedero para nuestra técnica, El simple hecho de tener una idea o pensamiento reteniéndolos en nuestra mente, pone en acción energía que tenderá a atraer y crear la forma de que se trata en el plano material.
Por ejemplo, si pensamos constantemente en la enfermedad, finalmente enfermamos. Si creemos ser hermosos, llegaremos a serlo.
Según este principio, todo lo que traigamos al universo se reflejará sobre nosotros. “Se cosecha lo que se siembra”.
Desde el punto de vista práctico, esto significa que siempre atraemos a nuestras vidas aquello sobre lo que más pensamos, en lo que creemos con más firmeza, que esperamos en los niveles más profundos y/o imaginamos más vividamente.
Cuando somos negativos y temerosos o nos sentimos inseguros o ansiosos, tendemos a atraer las mismas experiencias, situaciones o personas que estamos tratando de evitar. Si nuestra actitud es básicamente positiva y esperamos y visualizamos placer, satisfacción y felicidad, atraemos y creamos personas, situaciones y acontecimientos que se adecuarán a nuestras expectativas positivas. De modo que cuanto mayor sea la cantidad de la energía positiva que ponemos en imaginar lo que deseamos, más comienza ésta última a manifestarse en nuestras vidas.
El proceso de cambio no se produce en niveles superficiales, a través de un mero “pensamiento positivo”. Implica la exploración, el descubrimiento y el cambio en nuestras más profundas y fundamentales actitudes hacia la vida. Por éste motivo, este aprendizaje puede convertirse en un proceso de crecimiento profundo y significativo. Se ponen, en éste proceso con frecuencia de manifiesto los modos en que hemos estado reteniéndonos, bloqueándonos e impidiéndonos el logro de la satisfacción y la realización en la vida, en virtud de nuestros temores y conceptos negativos. Cuando se los ve claramente, estas actitudes limitantes pueden anularse mediante el proceso de la visualización creativa, con lo que nos deja espacio libre para encontrar nuestro estado natural de felicidad, realización y amor.
A medida que adquirimos el hábito de servirnos de ésta técnica vamos a encontrar que se convierte enana parte integral del proceso de pensamiento. Pasa a ser un “darse cuenta continuo, en estado de conciencia en el cual se sabe que somos los creadores constantes de nuestra vida”.
Este es el objetivo final de la visualización creativa. Hacer que cada momento de nuestra vida sea un momento de creación maravillosa, en el cual elegimos naturalmente las vidas mejores, más hermosas y más realizadoras que podemos imaginar.